Sala Amy M. Fernández-Amy

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obra titulada: Desde el Infinito

Nombre del Artista: Francisco García Burgos

Fecha de realización: 2012

Tamaño de la obra: 34"x56"

Medio empleado: Oleo 

 DEDICATORIA

     En cada proyecto que emprendemos hay una fuerza que nos empuja y nos motiva a luchar por lo que soñamos. A los Reyes Magos les guió una estrella y siguiendo su luz lograron llegar al Salvador del mundo. Al inaugurar la sala de tratamientos del Centro de Hematología y Oncología Del Sur, abrimos las ventanas del corazón, miramos al cielo y encontramos esa luz radiante que espiritualmente está allí presente y se enciende con la llegada de cada paciente con cáncer y sus familiares. Esa luz se llama: AMY MATILDE FERNANDEZ AMY

¿Quién fue ella? Aunque no es fácil entender el plan de Dios y los misterios de la vida, como buenos cristianos damos fé de que todo obra para bien y que su misericordia es infinita. Amy Matilde fue una joven quien a sus 15 años fue diagnosticada de Hodkins, y eventualmente con Leucemia. Era una mujer alegre, talentosa, que como todas las chicas de su edad soñaba con su fiesta de quinceañera, estudiar, casarse y tener muchos hijos. 

 Estudió en el Colegio Valvanera de Coamo. Pese a su diagnóstico a tan temprana edad, como buena guerrera, seguía de pie frente a la batalla contra el cáncer, mientras completó sus estudios en la Pontificia Universidad Católica de PR. Trabajó como maestra en la escuela Hostos de Coamo y se casó con su adorado Lcdo. Héctor Alberto Matos.

    Como toda pareja, querían hijos, tal vez muchos. Sin embargo, tras varios intentos fallidos, la perseverancia de Amy fue más grande que los imposibles. A pesar de que los especialistas le proponían la adopción como alternativa, ella seguía firme en dejar huellas, no solo a través de los frutos con sus estudiantes, sino, que deseaba dejarnos tesoros propios. Hijos sembrados por ella, moldeados con sus principios y valores, arropados con su ternura maternal, llevados de la mano para enfrentar los retos con valentía y enfocados en la meta sin mirar atrás.

      El Señor la escuchó y la puso a prueba. Un 7 de diciembre de 1976, nació el Dr. Nelson A. Matos Fernández. El creador le premió con un hijo sano y saludable. Y la oportunidad de ver a su amado esposo juramentar como abogado. Pero Amy quería más. Desafiando los pronósticos negativos de los profesionales de la salud, así como los malestares del cáncer, el 8 de octubre de 1979 llega su adorable princesa: Amy Leticia Matos Fernández. A pesar de lo difícil que para estos niños se les hacía comprender lo que estaba pasando, su hijo Nelson estaba convencido de algo: ‘‘que sería el médico que curaría a su madre''. Dios la llevo a la vida eterna, un 3 de septiembre de 1987, mientras su esposo y sus hijos se abrazaban en llanto por aquello que no podían entender.

      El Dr. Nelson A. Matos Fernández y su hermana Amy Leticia Matos Fernández, crecieron conociendo el dolor del paciente con cáncer y las consecuencias en el entorno familiar. Ellos saben lo que pasa en la mente y en el corazón de los que llegan al Centro. Ellos soñaron la esperanza y sufrieron el desencanto de no poder hacer lo que hubieran querido. Esta es su misión y Dios les equipo con los conocimientos, sensibilidad y fortaleza para ayudar a otros.

    Amy, está gozando del pedacito de cielo prometido y al asomarse hoy al balcón de su morada celestial, se goza del fruto de su dolor. Junto a todo nuestro equipo de trabajo, el abrazo espiritual de sus hijos y el aplauso que con amor y gratitud, fue inaugurada la Sala: Amy Matilde Fernández-Amy.